Anatomía de la jirafa

La forma del cuerpo de la jirafa es única. Comparten con el camello una pequeña joroba y con las panteras los puntos de sus cuerpos, aunque son muy diferentes a todos los animales. Debido a su gran altura, pueden llegar a pesar mucho. Una jirafa macho en plena madurez puede ser de hasta 2,600 libras, las hembras son un poco más pequeñas y están cerca de las 1.800 libras. Ambos sexos tienen una altura promedio de 14 a 17 pies.

jirafa en llanuraSu lengua extralarga puede ser de hasta 18 pulgadas. Esta les ayuda a limpiarse la cara, así como llegar a los  alimentos más altos. Los labios son muy gruesos para protegerlos durante la comida, pues muchas de las ramas y árboles que comen tienen elementos cortantes que les puede hacer daño.


A muchas personas les parece extraño que este animal tiene pequeños cuernos en su cabeza. Desde luego, no son un arma para la lucha contra los depredadores, sino protección para la cabeza cuando están luchando entre sí.

La cabeza de una jirafa es pequeña y bastante larga con una boca redondeada en su extremo. Presentan orejas pequeñas en los lados de sus cuernos que se parecen a las de un ciervo. El cuello es la parte que las distingue.

Este está compuesto por 7 vertebras que contienen articulaciones individuales, lo que les da flexibilidad. Los hombros son extremadamente poderosos. Muchos se preguntan cómo soportan un cuello tan pesado.

Las piernas son muy largas y extremadamente fuertes. Pueden correr a 35 millas por hora aunque no por mucho tiempo. Es interesante ver que mueven ambas piernas del mismo lado al mismo tiempo, en lugar de las dos delanteras y luego las dos traseras.

El estómago de la jirafa es muy complejo. Tiene cuatro cámaras que le permiten digerir gran cantidad de comida. Primero la mastican, luego la regurgitan para masticar de nuevo y entonces es que pasa al estómago.

También tiene un sistema circulatorio muy inusual. Su corazón pesa unos 22 kilos y es de 2 pies de largo. Tienen una presión sanguínea muy fuerte, pero también válvulas en el cuello que aseguran que el cerebro no reciba demasiada sangre cuando la jirafa baja su cabeza para comer o beber agua.